Francisco
Javier Díez de Revenga Torres.
Decididamente
Mariano Sanz Navarro (Murcia, 1943) es un excelente escritor de cuentos, y lo
ha vuelto a demostrar en su último libro, Los otros, que acaba de
publicar en Wroclaw, el sello editorial Desde el Asilo, en una elegante edición
al cuidado de Maye Bobadilla con portada diseñada por Maricarmen López Molina
sobre una expresiva fotografía de Frederic Volkringrer.
Son
ya varias las entregas de relatos breves que han precedido a este volumen, y en
todas ellas mostró imaginación y calidad, indagando siempre en el ámbito de los
complejos límites del género cuento. En Los otros su narrativa vuelve
sobre espacios que le son predilectos desde el punto de vista argumental y
escenográfico. Ambientes muchas veces insólitos que nos muestran personajes en
momentos cruciales de su existencia, cuando sus pensamientos y sus decisiones
los conducen a finales de sorpresa, a compulsivas conclusiones que, desde el
punto de vista literario, son impecables, pero lo son aún más, y muy
impactantes, desde el punto de vista psicológico.
Es
la conjunción perfecta que el narrador logra cuando algo tiene que contar y ese
algo es de interés. Y todo lo consigue con su excelente soltura expresiva, su
riqueza en la representación de los matices intelectuales que van definiendo a
sus criaturas, pero sobre todo en la elegancia expresiva y en la fertilidad
léxica y semántica. Si a esto se añade su capacidad para representar, con
nitidez y fidelidad psicológica, a los personajes creados y sus reacciones, se
confirma el perfecto dominio de los ingredientes básicos e imprescindibles de
un buen producto narrativo.
Dieciocho
son los cuentos que reúne en esta ocasión, dieciocho historias presididas por
la variedad de situaciones y sobre todo por la diversidad de soluciones y de
finales. Por supuesto, vuelve a estar presente en la colección el cuento
surrealista, fantástico y casi de terror, que llega hasta el absurdo pero que
conmueve por su enigmática permanencia en el tiempo. Recupera también el cuento
costumbrista enraizado en recuerdos de adolescencia y casi de infancia, cuando
el pecado era aún pecado. Y más aún vuelven las historias familiares de
convivencia en la senectud, pero también de abandono y de despego, tan
habituales en la sociedad presente.
Sin
duda, en todas estas historias manifiesta el narrador una severa reacción ante
la injusticia del olvido. Expresivo y rico en imaginación se muestra cuando en
la frontera entre la vida y la muerte, entre la existencia y el destino final,
desarrolla argumentos que superan los límites de lo natural y aspiran a la
recreación de un mundo necesariamente ignoto. Solo con su capacidad para
imaginar representaciones y escenarios increíbles, logra Mariano Sanz atravesar
fronteras desconocidas pero convincentes en su realidad para el lector.
Y
vuelve a hacerse presente en esta colección otra de las especialidades de
Mariano Sanz Navarro, otra de sus inquietudes siempre presente, su interés por
la infancia y la adolescencia, en relación con el proceso educativo y la
formación del ciudadano, que naturalmente se ve relacionado con el inefable
espacio de los recuerdos escolares de aquellos colegios de los años increíbles
del siglo pasado, sin que por parte del narrador se produzca un ajuste de
cuentas o un intento de censura de aquellos años indelebles. Más bien le
interesan los escenarios para sus argumentos y sobre todo para revestir de
realidad alguna de sus imaginaciones más extremas, hasta el punto de que
criaturas con su propia historia puedan llegar a sorprender a su lector con
inesperados finales, consecuencia clara de su capacidad creadora.
Tales
visos de realismo e incluso de costumbrismo, no impiden que en algunos relatos,
contando con las capacidades imaginativas de que Mariano Sanz dispone con
largueza, se superen los límites de lo racional y una y otra vez se traspase el
mundo de la realidad al de la imaginación imparable y desbocada. Siempre con la
seguridad de que los argumentos y los personajes existan en su verosimilitud y
alcancen esos finales, en los que Mariano Sanz se muestra una y otra vez
certero, entre recuerdos de adolescencia e imaginaciones de memorias desde un
presente hostil, carente del más mínimo interés.
De
nuevo podrá advertir el lector en esta colección de cuentos otras de las
cualidades más genuinas de Mariano Sanz: su decidida piedad cuando, en sus
relatos, los más débiles son engañados por los más fuertes, y surjan estás
opresiones en los ambientes más diversos: en el familiar, en el educativo o
escolar o, en general, en cualquier faceta de la convivencia humana. De manera
que la perversión se ve desenmascarada en algunas de estas historias con la
sanción correspondiente, y desenmascarada en los espacios de ficción por este
escritor siempre singular que es Mariano Sanz Navarro.
En
Amazon:
https://www.amazon.es/dp/B09VWMG5N9