miércoles, 20 de marzo de 2019

LOS REINOS DE OTRORA


Mariano Sanz Navarro



A los pocos día de leer “Mamíferos que escriben”, mi primer y agradable encuentro con Manuel Moyano, tuve la oportunidad de acudir a la ágil presentación que Paco López Mengual le hizo en Molina a la obra más reciente del autor, “Los reinos de otrora” ilustrada de forma preciosista por Jesús Montoia.
Confieso mi ignorancia, hasta ese momento, acerca de la obra de este autor, que por próximo resulta más sangrante: ha escrito numerosas novelas: El amigo de Kafka, La coartada del diablo, El imperio de Yogorov, La hipótesis de Saint-Germain, La agenda negra, El abismo verde,  algunas de narrativa breve: El oro celeste, El experimento Wolberg, Teatro de cenizas, y otras varias con muchas de las cuales ha obtenido numerosos premios y galardones.
Si en “Mamíferos” queda el lector sorprendido por una prosa rica y llena de agilidad en la que el autor se aproxima a ciertos escritores-fetiche a través de la huella que dejaron en casas, ciudades, cementerios o tabernas (10), en “Los reinos” el efecto se amplía de forma notable. Se trata de siete relatos hilvanados entre sí, con un exordio o antecedente y una coda final en los que el autor hace que el protagonista nos ilustre sobre los relatos que ha ido reuniendo a través de azarosas aventuras. Ya en el reposo de la senectud, los reúne para nuestro deleite y aprendizaje. Todo sucede en un mundo tan fantástico que podría ser real, y las pocas referencias temporales (La peste negra del S. XIV) que proporciona el autor, permiten al lector situar el relato en la época pretérita que sea más de su agrado. Resulta inevitable hallarle cierto paralelismo con “El Principito” de St. Exupery. También aquí el escribano recorre países imaginarios, esta vez en compañía de su tío Nicodemo -quien sabe si el nombre pretende retrotraernos a la figura del sabio judío- en los que va experimentando azarosos avatares llenos de peligros de los que saca provechosas enseñanzas. Otra reminiscencia inevitable se encuentra en el relato “El caballero Alamor”, que nos aboca inevitablemente al otro caballero manchego, también desastrado y fuera de la realidad, también con un “escudero” de fidelidad perruna, y también cercano a un personaje que relatará sus hechos -aquí ya retratado sin ambages como Cide Hamete- que “tanto movería a risa al melancólico como placería al grave” (87), el mismo que en otro lugar había escrito: el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade…
La edición es original y muy cuidada, las ilustraciones de Montoia perfectamente adecuadas a la época, realzan la belleza del libro a pesar de la necesaria limitación de formato, lo que resultaba evidente al contemplar los originales durante la presentación.
Si algún reparo habría que ponerle a la obra es su brevedad, que deja al lector con ganas de seguir leyendo. Puede que encuentre consuelo en la promesa que contiene la coda: Tal vez pluguiera al lector saber algo sobre la aventura que corrimos en Gabdí […] o sobre nuestra estancia junto a los anacoretas de Ilya…( 119). El tiempo lo dirá. Esperemos nuevas aventuras del sobrino de Nicodemo.

MOYANO, MANUEL, Los reinos de otrora, Ed. Pez de Plata, S.L., Oviedo, 2018


miércoles, 2 de enero de 2019

OJO CLINICO: SABIDURÍA PRÁCTICA (PHRONESIS)



Mariano Sanz Navarro

No suelen aparecer en este blog referencias que invadan campos tan especializados como el de la medicina. Sirva de justificación el hecho de que el estudio de mi amigo Bartolo sobre el Ojo Clínico se acerca más a lo literario y filosófico que a lo puramente médico. Esa circunstancia es la que ha hecho que me atreva a reseñar su magnífico trabajo.

Sócrates inducía a los jóvenes atenienses a desvincular la verdad de cualquier pensamiento previamente establecido, arrastrándoles al insondable abismo de la duda. Siglos después, Descartes emplea la duda metódica como vía para llegar a la verdad indestructible poniendo en duda la primacía de los sentidos. Puede que lo que pensemos no se corresponda con la realidad, cabe la posibilidad de que nuestros sentidos nos estén engañando cuando contemplamos el mundo que nos rodea. De ahí surge la primera certeza absoluta: “yo pienso”, y ese hecho saca a la luz la evidencia de que existimos como seres pensantes: Cogito ergo sum.

En la práctica de la medicina general, como nos dice el Dr. Toledo en la presentación del ponente: “El ojo clínico es humano y tendríamos que remontarnos a 2500-3000 años atrás. Situarnos en la orilla norte del Mare Nostrum, desde la Magna Grecia y Sicilia a la isla de Cos, en la costa jónica de Asia Menor. Cuando la medicina se transformó de empírica y mágica en saber técnico, y Alcmeón de Crotona definió el concepto fisiológico de salud y enfermedad”. (15)
El Dr. García no ha encontrado en su investigación una definición precisa del concepto “ojo clínico”, asimilándolo a los sinónimos más próximos “habilidad para comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón […] limitando el concepto al de diagnóstico clínico en las especialidades de médico de familia e internistas, considerando extremos en esta apreciación a Oncólogos y Psiquiatras”. (31)
A lo largo de su documentado estudio que abarca más de 150 referencia bibliográficas, el Dr. García Pérez nos hace reflexionar sobre la razón no razonable, es decir sobre el inconsciente racional, al que otros llaman “pericia clínica”, caracterizada por “la captación intuitiva y profunda de las situaciones, sin la utilización de reglas, normas ni guías”. (33)
Siguiendo la teoría del Dr. Kahneman, diferencia dos sistemas de pensamiento: el 1, “intuitivo, automático, rápido, asociativo y sin esfuerzo”, del sistema 2 “analítico, reflexivo, lento y con esfuerzo, para hacer un diagnóstico” (53). Ambos sistemas funcionan a velocidad diferente.
El ojo clínico es el paradigma del razonamiento tipo 1 o intuitivo, no reflexivo, que resulta fundamental en la toma de decisiones médicas. Otro asunto es como se adquiere esa cualidad y quienes se encuentran capacitados para ejercerla, ya que en el caso de los clínicos expertos, la habilidad para reconocer un posible diagnóstico acertado es un razonamiento intuitivo, no analítico, fruto además de los conocimientos imprescindibles, de la larga práctica médica.
Más adelante el autor se adentra en un documentado estudio sobre la contribución de la intuición (heurística) en la precisión diagnóstica.
En el caso del ojo clínico, el antiguo dicho cartesiano debe sufrir una inversión. Las emociones son reacciones físicas que se experimentan como sentimientos que surgen antes del razonamiento consciente, y lo influencian. El dicho cartesiano debe mutar en este caso a “Existo, luego pienso” (73), ya que la predicción y la simulación constituyen la manera normal de funcionamiento del cerebro.
Como resumen, añade que “el ojo clínico de los buenos médicos no es otra cosa que saber clínico: Hacer inconscientemente lo que aprendimos conscientemente”.

Otra especializada joya por la que felicitar a la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia, y a su flamante nuevo Académico Correspondiente Dr. D. Bartolomé García Pérez.



viernes, 7 de diciembre de 2018

LA CÁSIDA MACSURA DE HAZIM AL-CARTAYÁNNI


Mariano Sanz Navarro

Valgan como introducción a este comentario las palabras del profesor Flores Arroyuelo en su discurso de contestación a Robert Pocklington: “estamos ante un investigador neto, entregado al análisis y al estudio de una encrucijada histórica y lingüística de voces y acciones”. (49)
Refiriéndose a los numerosos datos que el autor del comentario sobre La Casida macsura de Házim al-Cartayánni aporta, asegura Flores Arroyuelo “Junto a esta series de datos, debemos añadir el hecho de que los estudios realizados por nuestro académico, los había fundamentado sobremanera y con sumo acierto en un principio como era el que procuraba la toponimia […] ya que todo su discurso trata de que se comprenda el valor humano de que el lenguaje es poseedor en cada momento (48)
Hazim al-Cartayánni, según nos dice Pocklington, nace en Cartagena donde su padre fue cadí durante más de 40 años, en 1211-12; vive a caballo entre Cartagena y Murcia, emigra al norte de África hacia 1240 y se establece en Túnez donde permanece hasta su muerte ocurrida en 1285. “El largo poema que nos ocupa se conoce como la Casida macsura. Dedicado al emir al-Mustánsir, lo compuso al-Cartayánni con motivo de la restauración de un antiguo acueducto romano” (7).
Su título completo es al-Casida al-alfia al-macsura (La casida de mil versos, rimada en alif macsura), aunque en realidad está compuesta por 1006 versos.

Al Cartayánni vive entre Murcia y Cartagena durante los tiempos turbulentos de la penetración almorávide (1086) que aportan al islam peninsular el sunismo malekí, y la segunda oleada purificadora llegada del desierto mauritano en 1147, los Almohades, que permanecerían en al-Ándalus hasta que fueron sustituidos por los benimerines en 1244. La situación política y la reducción progresiva de los territorios ocupados por los musulmanes, debió influir poderosamente en el estado de ánimo de al-Cartayánni: en a la segunda mitad del poema, que “contiene una larga descripción de la vida placentera y la belleza de los paisajes de su nativa Murcia y Cartagena, termina lamentando que casi todo al-Ándalus está ocupado por fuerzas cristianas”. (7)
Destacan en la Casida macsura, el canto a la naturaleza y a los placeres de la vida al aire libre -refiriéndose a Murcia como “un jardín del paraíso recorrido por ríos”- (8), y la añoranza de los tiempos pre-almorávides en los que al-Ándalus conoció momentos de esplendor y desarrollo extraordinarios. Florecieron sabios y poetas, se celebraban fiestas suntuosas en palacios que imitaban los lujos de oriente y se construyeron profusión de almunias, madrasas y mezquitas.
¡Cuántas exquisitas fiestas nocturnas y plácidas madrugadas en lugares de encuentro que aún perduran en mi memoria! (9)
La casida constituye un documento de gran valor para conocer de primera mano la sociedad de la época, sus costumbres y la intensa relación que al-Hazim mantiene con un entorno que exalta de forma poética haciendo un detallado retrato de los parajes extramuros de la ciudad, las acequias, el Verdolay (al que llama Ayelo), la idílica campiña cartagenera, de la que dice: Pasamos el invierno perfectamente resguardados en un rincón paradisíaco del Campo de Cartagena (10), y su intensa relación con la vida campestre, las excursiones en barca, la caza de cetrería, y toda suerte de esparcimientos propios de la vida muelle y desocupada que llevaba: Repartía mi tiempo entre paisajes que embelesaban la vista y el oído y cautivaban la inteligencia…(15)
No podían faltar las referencias a la mujer, a la que prodiga abundantes galanterías: Allí se miman los ojos de los amantes y se atormentan los corazones de los que enamoran y el de mirada somnolienta aleja el sopor de sus ojos y se resiste a dormir (14),  ni las numerosas referencias toponímicas que asocia con el paso de las tormentas que imagina avanzando a través de la comarca de este a oeste.

En resumen, una pequeña -en extensión, aunque grande en categoría- joya con la que este inglés afincado en Murcia, como al-Cartayánni años atrás, nos regala en cuidada edición de la Real Academia Alfonso X el Sabio.

POCKLINGTON, ROBERT, La Cásida Macsura de Hazim al-Cartayánni, R. Academia Alfonso X el Sabio, Murcia, 2018


   


jueves, 25 de octubre de 2018

PRESTAME UN SUEÑO


                                               
Mariano Sanz Navarro


Acaba de llegar a mis manos en cuidada edición de Raspabook, esta última producción de Marisa López Soria que tengo el placer de reseñar después de Los corazones del pulpo que ya tuvieron su lugar en este blog:
No debe resultar fácil a una escritora adulta recuperar el lenguaje de los tiernos años juveniles, que equivale a interiorizar aquel espíritu del que nos alejamos hace ya tiempo. Ítem más si han pasado unos cuantos años (aunque no tantos) desde que la autora se alejó de ellos, con lo que de evolución del lenguaje juvenil supone. Marisa lo consigue, con naturalidad y frescura envidiables que la hace conectar con las generaciones que ahora pasan por aquella edad añorada, y que constituye la razón fundamental de su éxito, ya que, como dice uno de sus personajes: Somos unas criaturas todavía para ponernos solemnes con esas corsas terribles que se les ocurren a los chinos y a los calderones (109) (Chinos aquí se refiere a Sun Tzu y Calderones al autor de ‘La vida es sueño’).
Obvio referirme a su extensa obra literaria, traducida a numerosos idiomas, que puede consultarse en su web: http://marisalopezsoria.com/, para concentrarme en este ingenioso relato que comienza con el dialogo de unas sardinas constreñidas a la estrechez de una lata.
Si el doctor vienés levantara la cabeza, aprendería más de lo que sabía sobre el tema, contemplando la posibilidad de bucear en los sueños de adolescentes, como propone Marisa en esta ingeniosa aventura, en la que se mezclan habilidosamente apuntes educativos, incipientes aventuras amorosas y la voz de una gata (Castaña) que se permite entrar y salir a voluntad del mundo onírico ingeniado por la autora. Los que sueñan de día tienen conocimiento de cosas que a los que sueñan de noche se les escapan (43), porque cuando los hombres duermen no perciben lo que sueñan como un sueño. Algunos incluso tendrán un sueño en un sueño. Así, únicamente cuando sobrevenga el gran despertar sabremos que esta vida es un gran sueño. Solo los timoratos creen que están despiertos ahora (108). Así exactamente piensan los aborígenes australianos: que la vida presente no es más que un sueño del que despertaremos al pasar a la otra. Y puede que tengan razón, todos los seres vivos que pertenecemos al llamado “reino animal”, incluidos los peces, dormimos de diferentes formas y en diferentes periodos. El sueño, junto con el aire que respiramos (incluidos, aquí sí, los pertenecientes al “reino vegetal), es una de las condiciones más universales de los pobladores del planeta.
Marisa tiene clara la importancia del nivel didáctico de sus escritos y cuela, como de matute, en una narración pretendidamente juvenil (hablamos de chicos/as que basculan alrededor de los 14 años), pero perfecta y divertidamente asequible para adultos, a Descartes, Platón, Freud, Calderón, Juana de Arco, Shakespeare, Einstein, El Quijote, Andersen, El arte de la guerra de Sun Tzu, o Miguel Hernández, con La Traviata de fondo. Por si la siembra cayera en terreno fértil.

A destacar la portada, obra de la pintora Carmen Cantabella, que le añade un plus estético de considerable nivel a la estupenda narración.

LOPEZ SORIA, MARISA, Préstame un sueño, Ed. Raspabook, Murcia, 2015
Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15x 23 cm. Número de páginas: 196 PVP: 15,00 €. ISBN: 978-8-494445-11-8




jueves, 11 de octubre de 2018

LA VOZ OSCURA


Mariano Sanz Navarro

CASTILLO GALLEGO, RUBÉN, La voz oscura, Murcialibro, Murcia, 2018

Que Rubén Castillo escribe bien no es ninguna novedad. Así lo acreditan una quincena de libros publicados, muy bien recibidos por la crítica, alguno de los cuales he tenido el placer de reseñar en este blog, al que se une, con regocijo, este último. Véanse las muestras anteriores:
Sin sorprendernos, sí nos asombra con esta nueva entrega en la que Rubén utiliza un registro en clave provinciana, que nos proporciona el atractivo familiar de lo vecino: el ambiente universitario de una ciudad que tan bien conoce y que a veces denosta a través de sus personajes (siempre hay algo de autobiográfico en todo lo que uno escribe, dicen los que de ello saben): Vivimos en un país de envidiosos. Y en la universidad, mucho más (38), donde un profesor universitario, según nos advierte en la portada, de fama tan poco honorable (es engreído con sus colegas, despótico con sus becarias y demasiado cariñoso con ciertas alumnas), porque la gente en la universidad lo hace todo por ganas de éxito, por dinero o por envidia. Y a veces las tres cosas van mezcladas (40)
Hay en la obra asuntos cotidianos, relaciones universitarias, coqueteos, ordenadores que provocan estremecimientos, amagos de terrorismo; envidias y zancadillas profesionales, cosas normales que rodean la vida de cualquiera de los individuos que transitan por esos ambientes.
De pronto la estable situación se trunca. Aparece “La voz oscura” que nos mantendrá en jaque durante toda la novela. Jaime, el protagonista, es sorprendido por una serie de acontecimientos que lo sacan de la torre de marfil desde la que ejerce su omnipotencia docente, inaccesible a la crítica y mucho más a la opinión adversa. Aparecen una serie de fenómenos que dan al traste con la vida meticulosamente organizada y segura del altivo profesor. Todo su edificio se tambalea sin que, como en las mejores novelas de misterio el lector sea capaz de conjeturar, siquiera remotamente, las razones de la debacle que en algún momento se pueden sospechar  sobrenaturales, tal es el misterio que las envuelve. La trama está conducida con una habilidad en la que van apareciendo las sorpresas de forma tan paulatina que impiden que decaiga el interés de la lectura.
Y hasta aquí puedo contar, si no es para recomendar la lectura de “La voz oscura”, con la que estoy seguro de que el lector quedará atrapado en el buen thriller que contiene.
La edición de Murcialibro, cuidada y cómoda de leer, la portada inquietante como la historia merece. Para los soldaditos descabezados, en su momento se encontrará la explicación en el interior.

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15,5 x 23 cm. Número de páginas: 186, PVP: 15,00 €. ISBN: 978-84-15516-31-6


martes, 25 de septiembre de 2018

EJECUTAR A OTTO MAYER

                       

Mariano Sanz Navarro

Asoma López Mengual  a este blog de lecturas y opiniones (lo de crítico literario es traje que me queda grande y dejo para autores como Rubén Castillo, mucho más capaz de llenarlo por entero), y se asoma con toda la potencia de esta, su última novela publicada. Conocía otras obras suyas, la desternillante Maldito chino, La pistola de Hilarito, El mapa de un crimen (por cierto relacionada con mi pueblo, Santomera), y otras. Esta me ha divertido, enseñado y complacido.
Se trata de una trama urdida con la meticulosidad reflexiva de una partida de ajedrez que, como en ella, no se resuelve hasta los últimos movimientos, con un final sorprendente e inesperado como en las mejores novelas del detective belga de Agatha Christie. No falta el ingrediente amoroso constituido por un triángulo, en un recorrido serpenteante que, lejos de culminar en el objetivo que se nos presenta al principio, continúa deslizándose, como los meandros de un río, en un devenir sorprendente.
Protagonizada por un personaje entre malvado e ilusorio, con cierta dosis de antihéroe en el que con facilidad podemos reconocernos los que vivimos en la época (1974-80), que aún no habíamos descubierto ominosa. Nos vemos reflejamos en la novela y recordamos aquellos años con el mismo desagrado que en el libro se refleja. “Tú sigues bajo el látigo del señor Gabarrón y España, bajo el del Caudillo". (24)
Entre otras citas ocurrentes, el autor incluye la vieja fábula de Esopo, recogida luego por Platón en su Teeteto, del sabio que de tanto mirar a las estrellas, acaba ignorando el abismo en que se precipita. Lo aplica también a su personaje, esta vez en bicicleta, con una prosa cuidada y culta, como diría el profesor Diez de Revenga “exenta de anacolutos”
No hace falta –como el autor muestra a las claras- situar la acción de la novela en Barcelona, Madrid o NY., para que los personajes sean universales. Pueden ser igual de interesantes ubicados en Murcia capital, Los Ramos, Pulpí o Jabalí Viejo.
Una referencia  al sótano donde se ocultan los “libros prohibidos”, a muchos nos recuerda el lóbrego subsuelo de la añorada “Librería general” en la calle Platería de Murcia, o los armarios bajos de “Aula” donde dormían el sueño de los justos ejemplares prohibidos hasta que a algún cliente de confianza le era permitido interrumpir su vigilia.
¿Novela negra, de intriga, policiaca, misterio, aventuras, rasgos históricos…salpimentada con gotas románticas? Le preguntaban en una entrevista al autor. Tengo que responder que de todo, contesta.
Se trata de “amores, secretos celos, muerte” (47), también de nazis emboscados, policías corruptos, política repugnante y tiempos que no deben olvidarse para jamás repetirlos, pero no me parece adecuado dar más detalles sobre la trama, y sí recomendar vivamente la lectura de esta buena novela, no sin antes felicitar a su autor por este nuevo éxito.
Para otro punto de vista, el de A. Parra: 
http://gomesycia.blogspot.com/2018/10/ejecutar-otto-maier-paco-lopez-mengual.html

LOPEZ MENGUAL, PACO, Matar a Otto Mayer, La Fea Burguesía, Murcia, 2018
Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 13,5 x 21 cm. Número de páginas: 272. PVP: 10,00 €. ISBN: 978-84-947994-5-7











viernes, 1 de junio de 2018

EL OTRO LADO



Mariano Sanz Navarro

SERRANO, JUAN, El otro lado, Ed. Tirano Banderas, Murcia, 2018

Alrededor de los días finales de un familiar, Juan Serrano va tejiendo un relato intimista en el que se mezclan anécdotas y experiencias de vida, la suya y la del personaje central del relato.
Como si la presencia de un final esperado que se retrasa una y otra vez fuera premonitorio y aleccionador, el escribiente de un cierto diario- que llama soplillo-, al que la circunstancias lo encadenan, va anotando con cuidadosa atención hechos y reflexiones que la situación le sugiere. La proximidad de la muerte le ofrece excusa para la contemplación de su propio futuro, un futuro inexorable para todos.
Y surge la necesidad de recogerlas por escrito porque “la escritura es como la sangre de nuestro pensamiento” (44) y “conforme la vejez acorta nuestra talla, magnifica nuestras orejas, las engrandece, las estira como si fuesen los pámpanos de los racimos de una vid” (90).
Aunque a veces la escritura le parezca un fraude, pues busca “en las palabras escritas la razón del mundo y solo encuentro garabatos sin alma”  y su escribir devenga en “absurdo y ambivalente, bipolar y contradictorio (45).
Como en todo lo que se escribe, el relato es trasunto de la personalidad discreta y reflexiva del autor: pensamientos y recuerdos desencadenados por la proximidad del final que propician la contemplación de una realidad de la que surge la necesidad de una catarsis inevitable y provechosa. “Florecer donde uno ha sido sembrado y fenecer donde creció” (54)
Quiere dejar fluir las palabra que encabalga el pensamiento, confiando en que “el poder autónomo de las palabras saldría de mi pluma como sale el agua del manantial cansada de aguantar más tiempo bajo tierra” (70). “Más mundo tengo yo de puertas adentro, que pendoneando por diásporas y extrarradios” (99). “Me ha tocado este quehacer, simplemente por ser el marido de su hija” (100).
El relato fluye, prolijo, minucioso y extenso: una huida vana ante la muerte, “si al venir la muerte por nosotros nos ve ocupados, tal vez pase de largo” (81), porque “a la Carmen, más que estar enferma, lo que le preocupa, es ser una inútil, que todos estemos pendientes de ella” (98).
Traza un mosaico de relaciones familiares en el que se van incrustando los diferentes personajes que conformaron el universo de la mujer a la que cuida. Aparecen los recuerdos, vividos o imaginados por el autor, que pueblan los sueños de la anciana. Retazos de su vida desde la infancia menesterosa, momentos malos y buenos, guiños a la desastrosa guerra que dejó inquinas y heridos que lo serán de por vida. “Como si el que escribe fuese un jefe de estación que con su cálamo en alto detuviese la máquina del tiempo”, “escribo porque no quiero que se vaya de mi boca el meloso sabor a berenjenas con queso fundido que Marina hizo anoche para cenar” (139). A pesar de que “ya no sé si lo que escribo es lo que veo o tal vez es fruto de un sueño entre cabezadas (115).

Serrano nos muestra una vez más –ya lo hizo en Lugarde, El robo del siglo, Esta sombra no es mía, 44 mundos a deshoras, y París y Nueva York- su prosa cuidada y minuciosa que hacen la lectura agradable y propicia a la reflexión. La edición cuidada y de agradable lectura. No se la pierdan.