viernes, 5 de enero de 2018

PROSAS DE ATARDECER

Mariano Sanz Navarro

Este libro de José Cubero Luna (Valencia de Alcántara, Cáceres, 1943) culmina una serie de escritos (El resplandor de la memoria, Sota de bastos, El archivo, Alevín de Franco, Memorias de un niño murciano), que abarcan también la poesía (Extremadura en la distancia) y dan el perfil de un escritor polifacético poseedor de una vena artística que se completa con el dibujo y la pintura en las que destaca de forma notable.
Se trata de un relato intimista, un diario cálido y vital que busca el encuentro consigo mismo, añorando ‘la memoria olvidada’ (46) de la propia infancia, ‘del hombre que mata al niño al olvidar su niñez’ (165), de un escritor que siempre viaja con un libro en la mano, “talismán personal que lo protege, que lo aísla, que lo deja al margen del general descuido y lo sumerge en el mundo mentido de la literatura” (69).
Como en otras obras, es recurrente mirada a la infancia de un autor que “siempre ha anhelado lo pueril, lo banal, lo que no tiene venta material, lo que nada vale para el común denominador de los hombres (61). Se trata, en este caso de las reflexiones de un escritor funcionario, “un aventurero frustrado, oficinista rebelde y soñador empedernido” (132) que podrían habérsenos ocurrido a cualquiera de nosotros: ‘Mi hijo ha logrado que pueda comprender mejor a mi padre’ (46), ‘Debo a la tartamudez una introspección perpetua, yo era el niño que se inventó a sí mismo’ (51). Su mérito estriba en que acierta a poner por escrito cosas que todos sabemos o sentimos pero que no encontramos la habilidad necesaria para plasmarlas de una forma coherente y atractiva.
Hay en este libro una madurez introspectiva que lo distancia de la anécdota vital reflejada en su obra anterior ‘Memorias de un niño murciano’. Aquí se trata de los sentimientos que el autor ha recogido a lo largo de muchos años en una trama que tiene una palpable continuidad.  Hay numerosas referencias culturales que hacen evidente su amplia formación humanística y el acervo acumulado a lo largo de muchos años, con un dominio ágil y plateresco del idioma, en ‘un juego apasionante, tenaz y rocambolesco’ (54) que atribuye a sus muchas lecturas, entre otras de Valle Inclán, y que ejerce él mismo con maestría.
Es, como las Meditaciones de Marco Aurelio, un libro para tener a mano, para echarle una mirada a cualquiera de sus capítulos encontrados al azar, sabiendo que nos inducirá a una reflexión, acerba o plácida, pero siempre cercana y útil.

El dibujo de Guillermina S. Oró refleja el mensaje que se ha de encontrar en el interior, la misma sencillez evocadora de los instrumentos de escritura que serán los mensajeros de la idea del autor, y Murcialibro, en su línea ascendente y cuidadosa en lo que representa el libro como objeto, componen la sinfonía exterior de esta magnífica obra.

martes, 2 de enero de 2018

SARASHINA HEIAN LEE "VAMPIROS Y OTROS RELATOS"

 Vampiros y otros relatos, de Mariano Sanz Navarro

Desde que era una joven lectora me ha gustado el tema literario de los vampiros. No sé si encuentro en esos relatos, algunos ya clásicos, una profunda aspiración humana a la inmortalidad, aunque sea a costa de parecer un murciélago sangriento, en ocasiones espléndido, en ocasiones mustio y animalesco, o por sus connotaciones eróticas, o por simple divertimento, pues si vamos a las creencias, yo no me creo que existan más vampiros que algunos que actúan a la luz del día y chupan la sangre, metafóricamente, de los seres humanos, unos en público a grandes masas desprevenidas y otros en privado a personas cercanas incautas. Quizás esa metáfora constituya el atractivo. Ya que nos van a exprimir, fantaseemos. Confieso que no lo sé a ciencia cierta. 
También hay que reconocer que el tema de los vampiros es considerado un género menor dentro de un género menor también, el de terror. Por eso me extrañó que Mariano Sanz Navarro, un escritor bastante serio, aunque haga gala de humor e ironía, dedicara un libro a este género. Los amigos siempre sorprenden con aspectos desconocidos de su personalidad, en este caso gratamente.
Es el caso que Vampiros y otros relatos de Mariano Sanz Navarro, publicado por Murcialibro este año que ya se acaba, contiene notables cuentos de vampiros, pero también otros que no lo son propiamente. Estos pertenecen a la segunda parte del título: "...y otros relatos". Sin embargo, todos tienen en común dos aspectos que caracterizan a los relatos clásicos de vampiros: la melancolía y el misterio. 
 Los relatos que son propiamente de vampiros en este libro son tres, los tres contados en primera persona desde el punto de vista del afectado de vampirismo, un enfoque que los envuelve de calidez humana dentro de la frialldad del tema. Ellos en realidad creen ser personas normales que tienen una “rareza”, algo que no los aparta del mundo ni del género humano. Los puedes comprender y apiadarte de ellos. En el primero, "¿Vampiros?", un profesional que viaja a Sudamérica es atacado por un murciélago chupasangres. Su deriva hacia el vampirismo es negada una y otra vez a pesar de la evidencia y de las muchas referencias literarias y cinematográficas que le vienen a la memoria. Tal parece que le rebate a un oyente imaginario el hecho de que es un vampiro. 
El segundo relato es entrañable y tierno. ¿Cómo resistirse a un ser que nace con rasgos animalescos y resulta ser un híbrido extraño que se asombra de un verdadero vampiro al que considera “Un tipo raro”. Y el tercero, “Experiencias”, es sin duda el más misterioso. No siempre el vampiro es un tipo gótico. Hay que estar alerta; los vampiros modernos salen por la noche… a bailar en las discotecas. Este relato me hizo acordarme de una película australiana de culto, “Lo que hacemos en las sombras”, la película de vampiros más divertida de la historia del cine. Sólo que el relato de Mariano Sanz Navarro no es divertido, es muy triste en realidad.

Los relatos que vienen a continuación son variopintos, pero realmente interesantes. Homenajes literarios, como “La desaparición del doctor Pasavento” o “El Médano del Loro”, relatos de costumbres, que no renuncian al misterio, como “Leo”, ni a la crudeza de ciertos hechos, como “Broc”. Pero para los melancólicos irredentos, tenemos un paquete especial de recuerdos y anécdotas populares. “Cochise” relata la venganza de un desheredado, “Los feos”, recuerdos de un tiempo lejano de infancia, “Jueves al mediodía” la remembranza del mercado semanal en un lugar emblemático de nuestra ciudad, con un atento observador adolescente. Y así unos cuantos más que harán pasar un buen rato a quien se acerque a su lectura.

Personalmente, recomiendo el descubrimiento de Mariano Sanz Navarro como narrador de piezas breves. Es que no quiero decir cuentista, no vaya a ser que me lo tome a mal. Le tengo muchísimo aprecio, como persona y como escritor.

El texto original puede verse en el blog de Sarashina:  




viernes, 29 de diciembre de 2017

VIRAZÓN

GUTIERREZ, LOLA, Virazón, Murcialibro, Murcia, 2017

Mariano Sanz Navarro

Para los que somos de tierra adentro el mar representa la fascinación de lo desconocido y peligroso, el misterio de países lejanos y gentes exóticas a los que solo se puede acceder mediante penosas singladuras llenas de riesgo y preñadas de aventuras. La literatura de viajes nos evoca el espíritu de unas personas dotadas de arriesgado espíritu aventurero que las hacen diferentes a los demás mortales. En la memoria permanecen historias encontradas en los libros, que poblaron nuestra infancia de héroes, como el capitán Nemo o Simbad el marino. Más tarde conocimos el periplo de Odiseo y las aventuras de  Hornblower, salido de la genial pluma de Cs. Forester, que nos permitieron viajar con la imaginación y participar en la gloria o las desventuras de esos titanes que hicimos para siempre nuestros.
A ese mundo de aventuras, a veces de tragedia, nos acercó Lola Gutiérrez con su novela Playa de Poniente, la historia del naufragio del Sirio, ocurrida en 1906 en la vecindad del Cabo de Palos. Una historia de solidaridad horizontal poco conocida hasta entonces.
En esta nueva novela, de título huracanado, Lola nos lleva, acompañando a su personaje Jesús Casimiro Gutiérrez Cortés, que “había oído hablar tanto de él [océano] que ya era hora de dejar de imaginarlo”, a una aventura trasatlántica que lo transportará desde Torre pacheco en Cartagena, hasta Nueva España.
Con un estilo que ya nos había mostrado en su novela anterior, y un probado conocimiento del mundo marinero, establece cierto paralelismo entre la época actual y el siglo XVIII. La novela avanza en dos niveles sosteniendo un ritmo que hace al lector mantener la atención cautiva  de ambas tramas, con un ritmo ágil en el que la acción no deja lugar a la pausa. De su mano recorreremos, durante el reinado de Carlos III, Santiago de Cuba, La Habana, Veracruz y las tierras de Méjico en busca de los Dragones de Cuera, un esforzado cuerpo de élite al que el protagonista, Jesús, aspira a pertenecer.
Como en toda buena novela de aventuras, hay amores, “desear a una mujer te llena de congoja, te hace perder la razón” (94), peligros “En un barco, o piensas siempre en lo mejor o acabas volviéndote loco”, lances de armas, misterio, personajes malvados que recibirán su inexorable castigo, y un final feliz, al que no escapan reflexiones sobre la condición social de la “conquista”: “Los frailes que llegaron a evangelizar en América denunciaron la condición de esclavos en la que vivan los nativos”. (48) Reflexiones a las que no son ajenos los personajes de época actual, que nos han ayudado a desentrañar el misterio del libro descubierto por casualidad en el alfeizar de una ventana.
La edición, que mejora notablemente la anterior Playa de Poniente, corre a cargo de Murcialibro, con una portada original y evocadora de Javier Lorente. Un conjunto atractivo que hacen al libro objeto de deseo. Un magnífico equipo, Lola, Javier Lorente y Murcialibro.





miércoles, 13 de diciembre de 2017

ESCUCHA CATALUÑA, ESCUCHA ESPAÑA




BORRELL, JOSEP ET ALTRES, Escucha Cataluña, escucha España, Península Altaya, Barcelona, 2017.


Mariano Sanz Navarro

En cualquier debate sobre cuestiones fundamentales (religiosas, sociales, políticas), solemos contemplar (herencia del dualismo cartesiano), dos posiciones: o conmigo o contra mí. A su vez,  hay dos formas de afrontar el debate: documentarse profusamente con lo que lleva de esfuerzo y ‘espulgue’ de fuentes, o una vez adoptaba firmemente una postura en virtud de razonamientos o influencias determinadas, dedicarse a buscar concienzuda y firmemente, argumentos sucesivos que la sostengan. A este último podríamos llamarle ‘pensamiento sectario’. Vale lo mismo para posiciones religiosas, sociales o políticas. Es firme, irrenunciable e irreflexivo. Elija el sagaz lector cual de las posiciones le parece más adecuada, o adopte una tercera si tiene la suerte de encontrarla.
Viene este introito a cuento de la lectura del libro que nos ocupa, del que no me parece oportuno hacer critica personal, dada la extraordinaria sensibilidad que el tema ha despertado en Cataluña y aún en el resto del territorio, hasta hoy llamado España. Me limitaré a entresacar algunos párrafos del mismo y que el sagaz lector extraiga de ellos sus propias consecuencias y se anime a leer el resto.
Téngase en cuenta que el libro está publicado en el mes de Septiembre del presente año (2017), antes de que se produjera el referéndum que unos consideraron legítimo y otros no. Por cierto, con referencia a los referéndums, anticipo: Artur Mas, en entrevista para TV3 a finales de 2011, se manifestaba contrario a la celebración de un referéndum porque “dividiría el país en dos”, y Jean Charest, ex primer ministro de Quebec, durante una visita a Barcelona en 2015: “Los referéndums no son la panacea: dan una respuesta, pero también dividen, bloquean, crean tensiones, dejan heridas”. P. 22

He aquí algunas frases del libro:
·  Nuestra posición compartida está claramente expresada en el titulo y subtitulo del libro: reclamamos, por unanimidad, que nos escuchemos; proclamamos que la única salida es el entendimiento, y nos manifestamos sin ambages en contra de la secesión. No solamente no somos independentistas, sino que nos oponemos a un referéndum que no sea legal. P.10
· En el acto[1], destacados juristas subrayaron el callejón sin salida en el que el independentismo ha colocado a Cataluña y rechazaron la absurda comparación entre la democracia española y Turquía que Puigdemont, un personaje inmune al ridículo, habia hecho en unas conferencias en el extranjero. El llamado procés (proceso) hacia la independencia de Cataluña se dirige a marchas forzadas hacia ese callejón sin salida en medio del entusiasmo de muchos, el expreso rechazo de unos pocos, el hastío y el silencio más o menos temeroso de otros, la sorprendente falta de reacción en el resto de España y la impasible actitud de su gobierno. P.16
·  La sociedad catalana está dividida en dos mitades respecto a la cuestión de la independencia. En Cataluña el ambiente se enrarece por momentos, las familias y los grupos de amigos son ya incapaces de discutir razonablemente sobre las ventajas y los inconvenientes de la independencia. P.17
· Estamos convencidos de que levantar una barrera política entre Cataluña y España sería una especie de automutilación, implicaría una pérdida de oportunidades para los jóvenes profesionales catalanes, tendría costes inmediatos muy grandes y beneficios muy inciertos a largo plazo. P.19
·  Los gobiernos del PP han hecho de pirómanos y ahora no quieren o no saben, hacer de bomberos. Contra la supuesta insolidaridad y egoísmo de los catalanes, hemos presenciado la recogida de firmas contra determinados artículos del Estatuto de Cataluña que, con la misma redacción exacta, no fueron recurridos para otras autonomías. Estoy convencido de que la demanda de independencia ha sido para la sociedad catalana una forma de canalizar la frustración social creada por la crisis. P.34
· Dentro de su nueva estrategia de acercamiento a Cataluña, Mariano Rajoy la visitó en Marzo de 2017 para prometer, publica y solemnemente, inversiones importantes, del orden de 4.200 millones de euros en la aceleración de las obras del corredor mediterráneo. A las dos semanas de este solemne anuncio, se presentaban los Presupuestos Generales del Estado y no aparecieron por ninguna parte esas inversiones. Un par de semanas más tarde, como precio del apoyo del PNV a la aprobación de esos Presupuestos, una cantidad de dinero superior a la prometida a Cataluña fue a parar a la autonomía menos solidaria de España. Hasta la fecha, ni el Gobierno, ni el PP han dado ninguna explicación sobre este hecho. ¿Sobre qué base se puede creer en promesas futuras? P.36
· [Muchos ciudadanos de Cataluña] Se sienten frustrados, engañados, discriminados y maltratados. Muchos se han convencido de que el Estado español no defiende sus intereses o, peor aún, les es hostil. En política, la percepción es más importante que la realidad. P.38
·  La ruptura unilateral no es posible ni conduce a ninguna parte. Y los catalanes de buena voluntad y de seny deben comprenderlo y buscar alternativas realistas. Pero el inmovilismo tampoco es una solución. Una de las más poderosas e importantes razones por las cuales una independencia declarada unilateralmente no conduce a ninguna parte es porque implicaría la salida de Cataluña de la Unión Europea y, en consecuencia, del euro. P.39

Y así sucesivamente.






[1] Celebrado en el Colegio de abogados de Barcelona por la asociación cívica Portes Obertes del Catalanisme el 11 de MAYO DE 2017 para presentar el manifiesto Contra la ley, no; solo con la ley, tampoco, en el que se decía: ‘La llamada a la desobediencia tampoco ayuda a resolver los problemas y además, degrada nuestras instituciones de autogobierno […] y deteriora la convivencia democrática’.

sábado, 25 de noviembre de 2017

MURO DE LAS LAMENTACIONES

Mariano Sanz Navarro

CASTILLO GALLEGO, RUBÉN, Muro de las lamentaciones, Baile del Sol, 2017

Coincido con Rubén en varios de los gustos por los que manifiesta decantarse en la solapa del libro y rechazo, como él, la homeopatía, las dietas y la gente pesada, añadiendo de mi cosecha a los que tosen en los conciertos.
Rubén escribe magistralmente, o sea, digno (aunque difícil) de imitar. Eso no es ninguna novedad, lo supimos en El globo de Hitler, Anillo de Moebius, Palabras en el tiempo o la más reciente Los días humillados, amén de numerosos cuentos y ensayos publicados con anterioridad.
Este libro de relatos, Muro de las lamentaciones, además de estar bien escrito, es redondo. No tiene resquicio por dónde meter la tijera del perfeccionista. Cada uno de los cuentos está perfectamente estructurado, tiene la longitud justa para mantener en vilo la atención del lector y el desenlace inopinado que constituya la guinda que deja buen sabor de boca.
Me ha pasado con este libro como me pasa con pocos: que terminado un cuento no me apetece seguir con el próximo. Una razón es la de recordar, digerir pausadamente lo leído, otra, regocijarme con la espera a sabiendas de que voy a enfrentarme con una sorpresa que no quiero anticipar, como los niños que dejan lo más exquisito del pastel para el final.
Había pensado destacar alguno de los cuentos que me hubiera gustado de forma especial (en todos los volúmenes de relatos siempre hay uno, o varios, que impactan especialmente al lector, y no siempre son los mismos los que impresionan a cada uno. Eso presta indudable encanto a la diversidad de temas), pero a la hora de escogerlo, me ha resultado difícil; cada uno de los relatos, de forma diferente, me ha dejado el regusto de la buena literatura, difícil de encontrar en nuestros día a pesar de la profusión de publicaciones; quizás porque el género que Rubén cultiva en este libro, es de los que mejor concuerdan con mi estilo de afrontar la escritura.
Han quedado titilando en el recuerdo, tres:

CARTAS DE WENDY
El untersturmfürer Wilhem Schwerin termina la guerra de forma abrupta sin llegar a saber que los papeles que Rubén le ha puesto en la mano podrían ser las cartas que Kafka (FK) envió, durante las últimas semanas de su vida, a Elsi, la niña conocida por casualidad en el parque Steglitz de Berlín, una tarde en que lloraba desconsolada la pérdida de su muñeca Brígida. Franz, el mago, sabía que la muñeca no se habia perdido, sino que habia emprendido un largo periplo cuyas incidencia iría relatando a Elsi en cartas sucesivas. Algo sospechó el untersturmfürer Wilhem Schwerin cuando leyó la frase que aparecía al final de cada misiva: Le dicto estas cartas a mi amigo FK. para que te las entregue, porque desde el principio intuyó que algo oscuro de encerraba tras aquellas palabras. (35) Pero ya no había tiempo para más averiguaciones, arrojó las cartas a la chimenea y las hizo arder. (37) El final, a disposición de ustedes.

DOS CUENTOS PARA QUE USTED LOS ESCRIBA
En este relato encontramos al Rubén más exquisitamente divertido, en un terreno que recorre con soltura: el de la broma capaz de esconder realidades que invitan a la reflexión. Aquí, el magisterio de la narrativa meta-literaria se encuentra en estado puro. Aunque escribir es una tarea en la que el primer paso siempre es el más complejo de dar (59), en el primero de los cuentos se describe la trayectoria vital de un personaje alrededor de un adminiculo imprescindible: el chupete que inicia y cierra el ciclo vital del personaje.
El segundo cuento que brinda al escritor primerizo, igual de ingenioso, trata de un fracasado (figura con la que el lector empatiza de inmediato), que se ha habituado a programar sus sueños, a decidir qué quiere soñar por las noches (71). La aventura, que acaba mutando en el drama presentido en el sueño, se convierte en realidad. Y hasta aquí puedo contar.

EL ÚLTIMO CABALLERO ANDANTE
Todos los que escribimos hemos sentido, en un momento u otro, la tentación de hacer un guiño cervantino, ardua empresa de la que solo salen victoriosos algunos maestros, como Andrés Trapiello. Rubén lo logra plenamente en esta magistral descripción de los padres del inventado protagonista, que bien pudiera haber sido incluida en las paginas originales sin desdoro alguno: Martín llamábase mi padre y era altiricón, de buen conformar y propenso a las magras (del crecimiento constante de las cuales su cuello y su rostro eran fiel indicio, y su andorga cumplida demostración); Felisa es mi madre, áspera de trato y flaca como el espíritu de la golosina, amén de proclive al ánimo taciturno. (92)

Resumiendo, un magnífico libro de relatos que me ha llegado a las manos -con la exquisita dedicatoria que no me resisto a reproducir más abajo-, y que recomiendo vivamente. 

domingo, 19 de noviembre de 2017

PRESENTACIÓN DE “AMORES MALSANOS” de TERESA VICENTE 14.11.2017

Mariano Sanz Navarro

Cuando Teresa me llamó para pedirme que la acompañara en la presentación de este libro, mi reacción primera fue de sorpresa. La conocía como poeta desde la primera plaquette, Enraizó en el agua, que llevó a Los lunes del Zalacaín y tuvo el detalle de regalarme. Desde entonces, he seguido su trayectoria poética con Dispárame vida, Estigma y Mini poemario, pero no sabía que su periplo literario llegaba también hasta el relato. Ha sido una grata sorpresa, como espero que lo sea para todo el que lea estos Amores malsanos.
El cuento (llámenle relato, historia o como quiera que resulte más de su agrado) tiene una larga tradición en nuestra literatura y es genero por el que siento especial predilección, quizás porque permite al escritor amante de soluciones expeditivas, sustanciarlo en pocas sesiones. La novela requiere más estructura, exige más detalles, localizaciones, y la construcción de un entorno más sofisticado, o por lo menos más complejo. A partir del S.XVII, se llamó novella a la narración extensa, bien diferenciada, precisamente por sus dimensiones, del cuento. En este, el argumento lo es todo, sin digresiones ni personajes secundarios. Ya en 1881, Narciso Campillo en su Retorica y Poética o Literatura preceptiva, escribe “Novela es una narración ordenada y completa de sucesos ficticios, pero verosímiles, dirigida a deleitar por medio de la belleza”.
La criatura literaria que conocemos por “cuento” no es una especie fácil de caracterizar. Quizás su brevedad, que es la nota peculiar que con más facilidad lo distingue, es al mismo tiempo la provocadora de las mayores dificultades,[1] nos dirá el profesor Diez de Revenga.
Pero, no nos llamemos a engaño, el cuento no es genero de menor merito y esfuerzo que cualquier otro, simplemente tiene otra dimensión que quizás se ahorma con mayor sintonía a los gustos del autor.
Del cuento dice Cervantes por boca de Cipión en “El coloquio de los perros”: Los cuentos, unos encierran y tienen gracia en ellos mismos, otros en el modo de contarlos; quiero decir, que algunos hay que, aunque se cuenten sin preámbulos y ornamentos de palabras, dan contento; otros hay que es menester vestirlos de palabras, y con mudar la voz se hacen algo de nonada, y de flojos y desmayados se vuelven agudos y gustosos.
No es este el caso de los cuentos de Teresa, que no precisan artificio alguno para ser agudos, aunque no sé si gustosos, pues reflejan situaciones y actitudes que no siempre resultan bonancibles. Puede que al lector desprevenido se le encoja el estómago en alguno de ellos, pero es ese, a mi parecer, el objetivo pretendido por la autora: sacudir la atención del lector y mantenerla en tensión.
Tuve la fortuna en su momento, de dar con un libro del maestro Mariano Baquero Goyanes (los libros, como los maestros, aparecen siempre en el momento adecuado, quizás porque todos los momento lo son), en el que se describe de forma sucinta y esclarecedora “Qué es novela, qué es cuento”. Ese libro pasó a ocupar un lugar destacado entre mis imprescindibles.
En el prólogo, dice el profesor Javier Diez de Revenga que el cuento es un precioso género literario que sirve para expresar un tipo esencial de emoción, de signo muy semejante a la poética, pero que no siendo apropiada para ser expuesta poéticamente, encarna una forma narrativa próxima a la de la novela, pero diferente a ella en técnica e intención. Se trata, pues, de un género intermedio entre poesía y novela, apresador de un matiz semipoético, seminovelesco que solo es expresable en las dimensiones del cuento. Palabras que, como apreciarán ustedes se adaptan perfectamente a nuestra autora, que domina con soltura la poesía y que ahora traslada su buen oficio al cuento. El cuento está ligado por la índole de su concepción –instantaneidad, fulguración de un tema solo expresable en forma de cuento- a la de la poesía lírica[2], añade Diez de Revenga.
Dª Emilia Pardo Bazán nos dirá también que nota particular analogía entre la concepción del cuento y la poesía lírica: una y otra son rápidas como un chispazo y muy intensas –porque a ello obliga la brevedad, condición precisa del cuento-. Cuento original que no se concibe de súbito, no cuaja nunca. Y añade: Imagino cuentos con sus líneas y colores, como las estrofas en la mente del poeta, que suele concebir de una vez el pensamiento y la forma métrica[3].
De cuentos o relatos sabe lo que sí está escrito el excelente narrador Pedro García Montalvo, que describe como ‘consistente’ y ‘aguerrida’ la obra de Teresa Vicente, comenzando las esclarecedoras frases de la contracubierta del libro con la letra E, como se habría apresurado a anotar nuestro común amigo Manrique Cos.
Añade García Montalvo que hay dos clases de cuentos: “los que nada pretenden y pasean su pequeño y vivo espejo ante un fragmento de la existencia, y los relatos que quieren sorprender al lector con una revuelta, un giro”. Dice preferir los primeros, opinión a la que me sumo salvo un ligero matiz: no es imposible la adecuada combinación de ambos estilos de forma que, tras una historia que discurre por senderos de cómoda placidez, acuda el autor a ese giro, ese final sorprendente que sacuda al lector en el cómodo sendero que lo ha conducido hasta allí. Porque el cuento, a diferencia de la novela, se recuerda en bloque, y de forma especial si el final ha resultado impactante, como dice acertadamente Baquero Goyanes: Un cuento, se recuerda íntegramente o no se recuerda.
Ejemplos inolvidables tenemos en Chejov y su Bola de sebo, La dama del perrito de Guy de Maupassant, los conejitos parisienses de Cortazar, El cerdo de Sandrone de Luigi Malerba, Que bonita estampa de Doroty Parker, o el imperecedero Aleph de Borges, maestro de la narrativa y la poesía que, con tantos otros hemos de recordar para siempre.
En este libro de Teresa encontraremos una buena combinación de ambas tendencias, tratadas con adecuada soltura y agilidad, que hablan del buen hacer que demuestra la autora en esta, su primera obra en prosa.
Los doce amores escritos de Teresa, son verdaderamente malsanos. Ya en el primero de los relatos, encontramos: “se detuvo en su cuello y alcanzó el pecho oyendo el corazón extrañamente pausado del joven; se recreó en su blando estómago con la vista de su falo enhiesto que dejaba ver su glande de un rojo cárdeno”.
Pues empezamos bien, me dije. Y proseguí la lectura, animado por aquel principio que alimentaba sorprendentes expectativas. En efecto, los cuentos, de una brevedad justa, mantienen un tono aterciopelado y culto que termina en la tragedia presentida a partir de los primeros relatos.
Hay en ellos ahogados en un palmo de agua –Eliodora, Dora-, despeñados por un precipicio isleño –Biblis y Cauno-, mujeres acuchilladas en la vagina –Actos de amor- o parturientas a las que hay que sacarles el fruto del vientre a pedazos porque la brevedad de sus caderas no permite otra solución- La tía Úrsula.
Por derroteros semejantes transcurren el resto de los relatos hasta completar los doce que componen la obra, sin que haya nadie que escape a la desdicha o la muerte, reales como la vida misma.
Pero no todo es truculencia en el libro, también hay amores tiernos, sin que prevalezca en exceso la diferencia de género –Los siete durmientes de Éfeso- y una forma suave y elegante de contar que eximen de brusquedad la dureza de las narraciones. También Alas prestadas constituye una excepción en la que en el relato  transcurre por cauces de dulzura sorprendente. Aunque parece inspirado en ‘La isla del Dr. Moreau’, conduce al lector hacia un final casi almibarado: Ya de vuelta en casa y en su cama, Gabriela, ajena a todo lo que constituía su naturaleza, estaba abrazada al cuello de su madre, con sus alas debidamente recogidas sobre el pecho de su padre. Calentita, se dejó transportar al sueño bajo el falso cielo pintado de su madre.
Es este, en definitiva, un novedoso libro de cuentos que permite esperar posteriores obras de calidad semejante. No se pierdan, los amantes del género, estos relatos frescos y sorprendentes que no pueden dejar a nadie indiferente.








[1] Diez de Revenga, Javier. Prologo en: BAQUERO GOYANES, MARIANO, Qué es novela, qué es cuento, Universidad de Murcia, 1998.
[2] Ibidem, p.61
[3] Ibidem p.61

lunes, 30 de octubre de 2017

RUBÉN CASTILLO Y "VAMPIROS"

La mayor parte de los críticos literarios aplauden con fervor los volúmenes de relatos donde domina una cierta homogeneidad temática o estilística. Y entre los ditirambos que les dedican suele ocupar un lugar preponderante su condición de obras compactas u “orgánicas”. En mi caso sucede, he de reconocer, lo contrario. Una de las virtudes que más valoro en un libro de cuentos es, precisamente, lo variado de su carácter. Es decir, la capacidad que muestre el autor para concebir, edificar y llenar de brillo argumentos que resulten muy diferentes entre sí, porque me parece que tal despliegue evidencia su esfuerzo, su voluntad de mostrarse creativo en diversos ámbitos (y no sólo en su zona cómoda).
En ese sentido, Vampiros y otros relatos, de Mariano Sanz constituye un ejemplo modélico del tipo de obras que me gustan. Al principio, el lector puede formarse una idea equivocada del tomo, porque los primeros textos lo introducen de lleno en la temática vampírica; pero pronto descubre que hay muchas más cosas entre las páginas excelentes de esta obra: homenajes literarios a Enrique Vila-Matas y Jorge Luis Borges (“La desaparición del doctor Pasavento”); relatos de aparente crueldad que se resuelven en clave humorística (“Leo”); emotivas historias de perros adoptados (“Broc”); narraciones de gran fuerza, en las que los diferentes protagonistas arrastran sus propias historias íntimas, dominadas por el sexo, la ambición o el odio (“Una historia de playa”); inesperadas aventuras galantes (“Don Gerías”); entusiastas de la obra cervantina que demuestran su fervor de la manera más inesperada (“El Quijote tatuado”); hermosas reflexiones sobre la dignidad humana y las conexiones entre vida y literatura (“El médano del loro”); y, en fin, maravillosos apuntes costumbristas donde, con formato de viñeta, se nos ponen ante los ojos las vidas de los esquiladores, los viejos vehículos tirados con tracción animal, las barberías de antaño o el mercado que se situaba junto al puente de los Peligros.

Dotado de una gran elegancia y de una gran fluidez a la hora de contar, Mariano Sanz Navarro consigue en las ciento sesenta páginas de este libro provocar nuestra curiosidad, nuestro miedo, nuestra ternura, nuestra sonrisa y nuestro asombro. Pero, por encima de cualquier otra emoción, consigue nuestro aplauso como lectores. Es, siempre, el mejor de los triunfos.