domingo, 13 de agosto de 2023

LABRADOR

 


Labrador,

ya eres más de la tierra que del pueblo.

Cuando pasas, tu espalda huele a campo.

Ya barruntas la lluvia y te esponjas.

Ya eres casi de barro.

De tanto arar, ya tienes dos raíces

debajo de tus pies heridos y anchos.

Gloria Fuertes

El hombre apura el vaso y chasquea la lengua complacido. El vinillo de la tierra, clarete y áspero, parece menos agrio que otros años. Se complace pensando que aún le quedan tres grandes damajuanas llenas, bien selladas, durmiendo en el frescor del sótano. Calcula que le durarán hasta que las uvas maduren en octubre.

Aparta el plato, se levanta de la mesa y no puede evitar un gesto de dolor. La espalda se resiente después de un día duro. Atraviesa la puerta del cortijo y sale a la era. Es de noche y la luna creciente brilla. Faltan cuatro días para que esté llena. El hombre se sienta en el poyete junto a la puerta y se reclina contra la pared desconchada de la casa. Ha sido un día fuerte pero bien aprovechado. Se levantó al alba y, mientras los mulos daban cuenta del primer pienso fue a inspeccionar la era donde los muchachos extendían la mies. Las hijas ayudan a los hombres mientras la madre enciende el fuego y prepara los tazones de leche con achicoria. El padre saca el trillo con piedras de sílex incrustadas y prepara los atalajes de las bestias. No le gusta dejar esa faena a los muchachos que no acaban de hacerla a su gusto. Enseguida empiezan la trilla. Los mulos, engandulados todavía, se muestran remisos a emprender la marcha. El látigo que acaricia los lomos con firmeza los convence de que no valen triquiñuelas. Arrancan a un trote cochinero que no les será permitido abandonar hasta el mediodía, cuando la parva se haya reducido a polvo.

A la hora de comer el hombre ordena parar. El sol está en su zenit y fatiga en demasía a personas y animales. No corre viento. Es hora de tomar un bocado y hacer un alto hasta que el calor remita.

A una voz del amo la mujer sale de la casa con una gran sartén de rabo largo llena de migas blancas y esponjosas. En el centro, como diamantes negros, los tropezones de tocino, hígado y asadura. La coloca sobre los trébedes bajo la sombra entreverada de la parra. Los hombres se aproximan y esperan a que el patrón saque la primera cucharada. Comen despacio, a grandes bocados que mastican lentamente. A cada uno el ama le ha servido un tazón lleno de caldo caliente donde flotan pimientos secados al sol, es “el remojón” que ayuda a suavizar las migas. El amo mantiene el porrón a su lado en el suelo y lo pone en circulación cuando le parece oportuno. Los hombres, por turno, se lo echan a la cara y dejan que el hilillo trasparente les acaricie los labios entreabiertos. Después alguien saca una petaca que recorre el círculo y fuman todos en el mismo silencio concentrado. El cuerpo cansado es poco proclive a la conversación ociosa. Queda mucho día por delante.

A media tarde, cuando la sombra del cortijo se ha alargado, comienza a soplar el airecillo de la sierra. La era está situada en un altozano en el centro del valle, expuesta a los cuatro vientos. Lleva allí toda la vida.  Pudo ser obra del abuelo o del padre del abuelo, vaya usted a saber. Quienquiera que fuera, sabía el oficio. Las lajas de piedra siguen firmes y encajadas como el primer día, el lugar perfecto para aventar la parva que ya está preparada. Los hombres, provistos de largas palas de encina, lanzan la mies al viento. El grano cae cerca y la paja va amontonándose, un poco más lejos, en un largo caballón adonde el viento la arrastra,

Al anochecer se acaba la faena. Los sacos de trigo se alinean junto a la pared de la casa, listos para llevarlos al granero cuando acaben de perder la humedad.

El hombre se recuesta un poco más y estira las piernas doloridas. La trilla ha terminado. Han sido días intensos, pero valió la pena. La cosecha es buena. Hay cebada y trigo suficiente para el año y aún se podrá vender una buena parte. Se trasformará en harina de primera en el molino maquilero; alimentará a hombres y animales, engordará la cochina y parirá, si Dios quiere, un buena camada; los embutidos colgarán de las cañas, cerca del techo; las orzas panzudas rebosarán de lomos y costillejas en aceite. Se avecina un buen año.

 Se levanta poco a poco, tentándose los riñones que le arden y se encamina a la casa a paso lento. Mañana será otro día.

Y un estupenda versión en  audio de Tony Suarez: 

https://n9.cl/wdqvs

 

 

viernes, 4 de agosto de 2023

SITUACIONES COMPLEJAS

Francisco Javier Díez de Revenga

Mariano Sanz Navarro (Murcia, 1943) es un fiel y permanente fabulador de cuentos, y lo ha vuelto a demostrar en su último libro, Cave canem, que acaba de publicar en Wroclaw, el sello editorial Desde el Asilo en una elegante edición al cuidado de Maye Bobadilla con portada diseñada por Maricarmen López Molina. El lector puede volver a deleitarse, en esta su séptima colección de relatos, al penetrar en los mundos imaginados por este incansable articulador de argumentos caracterizados cada vez más por la intensa variedad. No es posible establecer un sistema común o una estructura estilística reiterada para definir en conjunto el sentido de este nuevo libro de relatos de Mariano Sanz. No es posible porque, como suele ser habitual en él, y advertirá el lector si conoce sus precedentes colecciones de relatos, la variedad de argumentos, escenarios y procedimientos técnicos definen su estilo diverso, pero en todo caso muy original.

Aun así, se pueden advertir en esta colección algunas notas que revelan la originalidad habitual de su universo narrativo. Hay que partir para ello del título del volumen, escrito en latín, Cave canem, es decir, cuidado con el perro, y no es extraño que el primer relato del libro, el extenso dedicado a una perrita, de nombre Mafalda (evocadora de la enigmática criatura creada por los dibujos de Quino, pero también de la trágica princesa de la casa de Saboya y de un malhadado transatlántico italiano) abrigue también el patetismo de su propia historia no menos trágica, como lo son también algunos cierres inesperados de otros muchos relatos, terminados fatalmente en colapso final. Porque hay que insistir que una de las cualidades literarias más acreditadas de Mariano Sanz es su capacidad innata para crear finales sorprendentes, inesperados o asombrosos.

Por su edad y por su generación Mariano Sanz es un escritor que todo lo pudo aprender en el cine de los años cincuenta y sesenta, el gran cine de Hollywood, en el que aventuras y dramáticas historias del lejano Oeste crearon mundos imaginativos para muchas generaciones, lo que sin duda influye en algunos de los relatos de esta colección, que revelan un trasfondo de extenso film clásico, y que pueden llegar a sustentar los cimientos de historias ambientadas en el remoto Egipto faraónico o en el naufragio de un navío inglés en la época del imperio de los siete mares. El despliegue cinematográfico de algunos de estos relatos no ha de asombrar al lector, que descubrirá fácilmente raíces incuestionables que fortifican la compacidad de algunos relatos.

Una vez más descubrirá el lector algunos de los ambientes preferidos del narrador y hallará en ellos a sus personajes habituales, algunos de ellos muy jóvenes y otros ya mayores, ancianos en plena actividad, sorteando las paradojas de la vida que se van suministrando en los argumentos de los relatos, y que descubren ansiedades e identidades en situaciones de notable perplejidad, como si el destino de sus criaturas literarias estuviera sujeto a un designio incontrolable en el que el azar y la imprevisión del futuro redondean argumentos de desenlace siempre sorprendente. Todo ello desarrollado, como suele ser constante en los relatos de Mariano Sanz, en escenarios familiares, identificables en topónimos domésticos o vinculados a determinados acontecimientos naturales que han hecho historia como la ya tan literaria dana en las proximidades de nuestro no menos literario Mar Menor, tan damnificado en generaciones.        

En la arquitectura total de cada relato, en el que todos los componentes constituyen rasgos de pertinencia (partiendo incluso hasta del mismísimo título), en esta ocasión ha añadido el autor un componente de homenaje a escritores, narradores, dramaturgos y poetas predilectos, revelados en las indefectibles citas literales de textos de autores que preceden a cada uno de los cuentos. Un gesto que los convierte, en cierto modo, en sus mentores, y que provoca que el lector atento se detenga en la cita inicial y finalmente reflexione sobre la relación que las palabras trascritas tienen que ver con el desarrollo de un determinado relato, hasta el punto de acentuar lo enigmático de alguno de los argumentos.

Dieciocho relatos diversos que vienen precedidos por el que encabeza la colección en forma de cuento largo o novela corta, en los que Mariano Sanz despliega las que son sus habilidades literarias habituales, consistentes en un claro dominio del manejo de los materiales narrativos, la solvencia en la creación de sus personajes con solidez y coherencia, y sobre todo la amenidad y variedad de un lenguaje muy expresivo, de gran riqueza léxica, muchas veces animado por el manejo de la ironía e incluso el sarcasmo, elementos con los que da muy buena cuenta de la originalidad y personalidad de su estilo.

En Amazon:  https://onx.la/6476b

 



 

lunes, 17 de julio de 2023

MURCIAN@S DE DINAMITA

La generosidad de Pascual Vera me hace aparecer en la selecta compañía de sus "Murcian@s de dinamita", título de uno de los bellos poemas de nuestro vecino Miguel:

Conocí a Mariano Sanz Navarro en los años 90, convertido en un recién estrenado cincuentón. Yo formaba parte de un jurado literario al que había presentado un relato. Tanto el resto del jurado, formado por profesores de la Universidad de Murcia, como yo, convinimos en que aquel joven estudiante -dábamos por hecho que lo era-prometía como escritor. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando, ya en la entrega del premio, supimos que aquel vencedor en lides escribanas, había acabado sus estudios 30 años atrás. Desde entonces, aquel flamante vencedor del premio Campus de relato corto, no ha dejado de rejuvenecer, y hoy Mariano Sanz es un joven autor recién estrenado en su octogenariez, de espíritu mucho más rozagante que entonces, con un estilo más sólido y depurado y con muchas más cosas que decir que aquel otro Mariano Sanz cincuentón, como demuestran las novelas y libros de relatos publicados en el ínterin.

Mariano es hombre juicioso, como es fácil comprobar acudiendo a las redes sociales, donde esparce notas, pensamientos y barruntos tamizados por esa sabiduría que le ha ido aportando esa juventud reforzada a fuerza de cumplir años y experiencias.
Esparce su prudencia Mariano como juez de paz en su Santomera natal, impartiendo sabios y equilibrados consejos a quien lo requiere. También son célebres las famosas preguntas del discípulo al maestro en su cuenta de Facebook, en las que, bajo la apariencia más trivial, hace un ingenioso análisis de una actualidad en la que Mariano se coloca, indefectiblemente, al lado del más débil.
Es motorista avezado y contumaz, y ha cabalgado a lomos de su Harley por numerosos parajes y destinos, incluido su querido Marruecos, bajo cuyas noches estrelladas ha invocado historias y concebido relatos.

Últimamente comparte tiempo e indumentaria de beduino con sus nietos, a quienes, como quien no quiere la cosa, les imparte curiosidades, temas e ideas que harán de ellos ciudadanos coherentes, reivindicativos y razonables.
Su altruismo, su ilusión y sus ganas de hacer cosas por quienes le rodean, le han llevado en las últimas elecciones municipales a presentarse como número 3 por Alternativa por Santomera. Un embate arriesgado y valiente que hubiera contado con mi particular envite en caso de haber podido votar en aquella plaza.
Su blog “Desde el asilo” rememora en su título uno de sus primeros libros de relatos, y vierte en él, con la agudeza y maestría que le caracterizan, sus pensamientos. Mariano da cabida y pábulo en su casa literaria -que es lo que viene siendo su blog- a un abigarrado número de cuestiones e ideas, como los rincones de la huerta que conoció en su juventud, esos roalicos en los que tanto disfrutó, los huertos, los limoneros…, pero también al Quijote y al Conde Lucanor, a Tertuliano, a Cacaseno, a Pepe Carvalho o al Principito, incluyendo los miembros del hogar del pensionista, María la Tutuvía, a Pedro de la Cirila o a Ramón el Estuto. Todos interactúan en estos pensamientos que yo considero edificantes y llenos de enjundia y humor, como corresponde a este joven provecto de buen talante y lleno de ganas de vivir, como todos, y habla de defraudadores, de la felicidad, del amor profano -del divino casi nada-, de viajes, de barcos, de tertulias, de racismo o de ontogénesis y filogénesis, sea eso lo que sea. Y en todos los casos sirve de apoyo de consuelo y de bálsamo e ilustración, como aquellos libros omniscientes que nos servían de provecho en nuestra niñez.

La estupenda imagen que ilustra esta semblanza es de Juan José Ballester Pérez .

 Para más detalles, véase el original de La Opinión: https://n9.cl/5sx2as

 

 


 


 

 

domingo, 7 de mayo de 2023

RUBÉN CASTILLO HA LEÍDO CAVE CANEM

Qué alegría me produce siempre la aparición de un nuevo libro de Mariano Sanz Navarro, porque sé que encontraré en sus páginas un buen número de aciertos literarios, de sonrisas y de reflexiones interesantes. Para mi dicha (y para la de sus demás admiradores), esa situación se vuelve a repetir en el tomo Cave canem, la recopilación de cuentos que acaba de dar a luz hace apenas unas semanas en la plataforma Amazon. En ella descubrimos pasiones cinéfilas tan intensas como la del muchacho que se encandila con el mundo del celuloide y acaba encontrando en ese mundo un destino imperecedero (“El hombre que mató a Liberty Balance”); fervores literarios que terminan dejando su huella en la textura misma del relato que tenemos ante los ojos (el homenaje implícito que Juan Rulfo recibe en las hojas de “No quise matarlos” es notable); atmósferas marinas donde los mimbres del humor y de la tragedia se mezclan de forma indisoluble (“El artículo 739”); historias durísimas de violencia, maltrato y venganza (como la que sirve de inmejorable soporte argumental para “La soga”); y, sobre todo, impregnando la casi totalidad de las narraciones, un inequívoco amor por los animales, ya sean perros, gatos, caballos, pulgas o mancuspias (aquí el homenajeado es un conocido escritor argentino).

Dueño de una prosa tranquila, fluente e inconfundible, Mariano Sanz Navarro vuelve a componer un volumen estupendo, que hará las delicias de quien abra sus páginas y decida sumergirse en el estanque de sus historias, del que siempre se sale fresco y reconfortado. Muy aconsejable.

 Publicado por rubencastillogallego en 11:06  https://n9.cl/6ifsz

 Lo tenéis disponible en: https://onx.la/6476b

 

 

 

 

 

 

 

 

 


viernes, 5 de mayo de 2023

ANTONIO GARRIDO HA LEÍDO CAVE CANEM

 

CAVE CANEM 

          (¡Cuidado con el perro!)

El caso de Mariano Sanz Navarro, en tanto que literato, es el del gusto por el relato. Es un ir venir de la mente entre eventos reales, posibles, probables, improbables e imposibles esperando pacientemente a que uno de ellos tome cuerpo y se haga tinta sobre el papel.

Por si el siguiente relato es el de mi funeral, quiero dejar escrito que Liberty Valance bien podía haber matado a Amanda y Valentín Romera haber muerto cocido en la olla por haber tomado forma de cangrejo.

Me quito el sombrero...

https://www.facebook.com/antonio.garridohernandez

Disponible en   https://onx.la/6476b